Llegas serena y desmedida,
luna temprana, abriendo el corazón,
guajira mía, cadencia singular,
a tres por cuatro, sin rejas ni guardián.

Estás robando los secretos
a esas estrellas que sabes regalar;
cuando te tengo invades ese mar
que llevo dentro y sabe a soledad.

Naciste allá donde la palma
fundó en un álamo el amor,
donde te encuentro, donde me salvas
de la cordura y del reloj.

Eres la furia que me calma
eres la décima mejor,
guajira mía a tres por cuatro,
tonada virgen siempre en los labios.

Hoy estás robando los secretos
a esas estrellas que sabes regalar;
cuando te tengo invades ese mar
que llevo dentro y sabe a soledad.

Creciste allá donde la palma
fundó en un álamo el amor,
donde te encuentro, donde me salvas
de la cordura y del reloj.

Eres la furia que me calma
eres la décima mejor,
guajira mía a tres por cuatro,
tonada virgen siempre en los labios.

Guajira mía, fiel, cotidiana,
novia del trino de la cañada.
Nunca te vayas, no, guajira.

Texto: Liuba María Hevia / Ada Elba Pérez

Abuela canaria
me cantaba un cuento,
folía en los labios,
folía en el verso;
luz para el paisaje
de la poesía,
luna de gorriones y melancolía.
Abuela canaria
es como lira que
pulsó mi infancia
porque la alegría
navegó esos mares
donde siete islas
anclaban las rondas
de mi fantasía.
Abuela canaria
me cantaba un cuento,
folía en los labios,
folía en el verso.

Ven, acércate a mi guitarra
que la ciudad nos acuna
con luz de palma y espuma.
Ven, recorre el sol y la gente,
prueba la miel de la luna,
acércate a mi ternura.
Acércate, acércate, acércate.
Ven, asómate a cada hora,
defiende el beso que falta,
toma este abrazo y su aroma.
Ven, roba el color de la suerte
y acércate a mi garganta
que mi canción puede verte.
Acércate, acércate, acércate.
Ven, acércate a mi guitarra
que la ciudad nos acuna
con luz de palma y espuma.
Acércate, acércate, acércate.

Todo está igual que cuando agosto
nos recibía en su portal,
sólo que el día y la memoria
te han detenido en el umbral.
Cada mirada es
la búsqueda fatal del alba,
es esa calle del alma
donde transita la soledad,
donde te espero.
Cada mirada es
la absurda oscuridad del mundo
es ese instante fecundo
que lleva agosto bajo la piel
donde me pierdo.
La multitud es el encuentro
con la más tierna soledad,
el techo igual, el cielo nuestro
igual de luna y de silencio.
Cada mirada es
la búsqueda fatal del alba,
es esa calle del alma
donde transita la soledad,
donde te espero.
Cada mirada es
la absurda oscuridad del mundo
es ese instante fecundo
que lleva agosto bajo la piel
donde me pierdo.

¡Agua de siete velos desnudándote y nunca desnuda!
(Dulce María Loynaz)

Inevitablemente soy
agua remota,
agua de río, agua de lluvia,
agua, que brota, que brota.
 
Inevitablemente agua,
preñada nube,  
lágrima fiera, agua bendita,
ola que sube, que sube.
 
Y esa forma de ser que tiene el agua
es torbellino y es la calma
que me sumerge y me provoca,  
que desemboca en la canción;
cauce para recorrer tus plantas,
presa de sales y semillas,
cascada herida que desborda la razón.
 
Y esa forma de ser que tiene el agua
es torbellino y es la calma
que se desnuda ante tu boca,  
que me provoca la canción.
 
Inevitablemente soy,
agua del tiempo,  
fuente que anuncia un nacimiento,
llanto sediento, sediento.
 
Inevitablemente agua
en cada exceso,
pulpa voraz que resucita
dentro de un beso, de un beso.
 
Y esa forma de ser que tiene el agua
es torbellino y es la calma
que me sumerge y me provoca,  
que desemboca en la canción;
cauce para recorrer tus plantas,
presa de sales y semillas,
cascada herida que desborda la razón.
 
Y esa forma de ser que tiene el agua
es torbellino y es la calma
que se desnuda ante tu boca,
que me provoca la canción.
 
Puerto, cascada, manantial,
inevitablemente mar,
tan solo agua, agua.
 

La guitarra retoza y se desayuna
la canción que en la noche tejió la luna,
me susurra ternura su aliento tibio,
me encadena su risa frente al delirio.
Algo, algo de ti me está cavando dentro,
me está envolviendo, me está envolviendo algo,
algo de ti me está arrimando al cielo,
me está arrimando al cielo.
Se estremece la puerta si te aproximas,
se aceleran los pasos que te adivinan,
evocas el desorden que se avecina
y olvido el hambre eterna de la cocina.
Porque algo, algo de ti me está cavando dentro,
me está envolviendo, me está envolviendo algo,
algo de ti me está arrimando al cielo,
me está arrimando al cielo.
Te has implicado aquí en mi pecho
y has espantado los fantasmas
con tu reino de luz.
Algo me está arrimando al cielo…

Nos perdimos juntos
un día cualquiera,
nos abandonamos del horizonte
sin relojes, brújulas ni escaleras,
sin más país
que la impaciencia.

Violamos el tiempo,
guitarra a cuesta,
deshojando el álamo de la noche,
bebiéndole siglos a cada huella,
sin más país que la inocencia.

Creo en el amor que llega
desnudándose en su coche.
Creo en el amor que espera
y sabe atrapar la noche.

Cuando la tierra se ha cansado,
cuando la soledad nos cuesta,
cuando ya nadie se sorprende alguien me espera,
serenamente así, me espera.

Vuela desde el Caribe
un verso ángel colibrí,
una corriente incontenible.

Vuela hasta una ceiba,
posa en mi techo ese mirar
y se abalanza hasta llenarme el pecho.

Vuela desde el Caribe
un verso ángel colibrí,
una corriente incontenible.

Su beso vuela con la tarde
y su intensa luz me quema,
el recuerdo es esa sombra que arde,
mas vibra en el candor de esta habanera.

El mapa se esfumó y la tarde
ha venido a compartir mi espera,
la guitarra vuela como el ángel
que vibra en el candor de esta habanera.

Antes que nazca el día,
concédeme el intento
de desafiar el ángel
que hay dentro de tu cuerpo.
Antes que el nuevo día
llore su nacimiento,
le llamaremos martes
al acontecimiento.
Antes que nazca el día
y estalle en los relojes
el fin de la alegría,
concédeme el intento…
Antes que nazca el día
y vuelen los gorriones
de la melancolía,
concédeme el intento
de desafiar el ángel
que hay dentro de tu cuerpo,
antes que nazca el día.

Hay ausencias que son como el olvido,
que empolvan madrugadas y semillas,
que se fueron perdidas a esos mares
donde nunca podrán hallar la orilla.
Hay ausencias que rozan con el alma,
mariposas celosas del espacio,
austeras prisioneras de las flores,
que te ponen su miel para los labios.
Ausencia, remoto fantasma
que violas las puertas, que cantas,
que gritas al cielo esa voz
que has llevado contigo,
que escribes tú la canción que falta,
que siempre nos recuerdas la distancia.
Hay ausencias gaviotas que te salvan
que desdeñan fronteras y estaciones,
que rondan las paredes, las palabras
dibujando la fe con sus creyones.
Hay ausencias que te hablan de un mañana,
que se tornan de todos los colores,
que te ponen el mundo en la ventana
y de esperanza llenan los balcones.
Ausencia, remoto fantasma
que violas las puertas, que cantas,
que gritas al cielo esa voz
que has llevado contigo,
que escribes tú la canción que falta
que siempre nos recuerdas la distancia.

Me das tu corazón, ese verdugo…
(Mario Benedetti)

Cautivo prendido en su broche,
latiendo en su braza,
verdugo de cada beso,
corazón coraza.
Amor de tarde que llegas,
sabor que revivo,
«Benedeteando» tu pena,
por siempre cautivo.
Cautivo de esta primavera con su esquina rota,
cautivo, dándole una tregua a esta pena que azota.
Cautivo.
Paso que pasa, corazón coraza,
ay, mi corazón.
Cautivo.
Tengo una soledad tan concurrida,
tan llena de nostalgia, vida mía.
Cautivo.
No lo creo todavía, me parece fantasía.
Cautivo.
Despabílate amor, que el horror amanece;
Cautivo.
Tal vez a la izquierda del roble
encuentres abrigo,
mas dice una voz, no te salves,
quédate conmigo.
Propongo que hagamos un trato
bordeando el abismo,
ay, no te quedes inmóvil,
sin luz ni optimismo.
Cautivo de esta primavera con su esquina rota,
Cautivo, dándole una tregua a esta pena que azota.
Cautivo.
Si te quiero porque sos mi amor,
mi cómplice y todo.
Cautivo.
Pero tampoco creas a pie juntillas todo.
Cautivo.
Benedeteando constante,
cautivo y radiante, mi corazón.
Cautivo.
Despabílate amor, que el horror amanece;
Cautivo.

Cuando llegaste tú el cielo se asustó,
de tanta claridad
amaneció la vida de mi mano.
Cuando llegaste tú todo se estremeció
que estallido de paz,
que sereno candor me esperaba.
Confieso que temo a la muerte
desde que el mundo eres tú,
un cisne se posa en mi vientre,
todo se acaba sin tu luz.
Y hasta mi sombra leve
teme que sea tan breve
como esta canción.

Texto: Liuba María Hevia / Ada Elba Pérez

Hoy tu canción de espuma quiero cantar,
caracolillo, caracolillo de coral.
 
De la noche se adueña la canción del caracol,
las algas como reinas
y las esponjas tienen de fiesta el corazón,
el corazón, el corazón, el corazón.
 
Hoy tu canción de espuma quiero cantar,
caracolillo, caracolillo de coral.
 
Se escucha en lo más hondo la canción del caracol,
los pulpos, los delfines junto a las conchas
hacen flotar esta canción,
esta canción, esta canción, esta canción.
 
Hoy tu canción de espuma quiero cantar,
caracolillo, caracolillo de coral.
 
Un guateque marino ha formado el caracol.
Sonríen los erizos como las ostras
y se despierta el camarón,
el camarón, el camarón, el camarón.
 
Hoy tu canción de espuma quiero cantar,
caracolillo, caracolillo de coral.
caracolillo, caracolillo de coral.

El universo se encierra
donde tu rostro se aleja,
hoy pesa más la virtud de amarte
que el beso ennoblecido, delirante.
 
Duele la primavera
cuando uno pierde su estrella,
y el alma va descuidada al frío,
desprovista de la luz hacia el vacío.
 
Hoy toda la ciudad es un desierto,
hoy la sonrisa ronda la utopía
y la felicidad es gastar el día,
es gastar el día.
 
Y los amigos son las avenidas
que impulsan a buscar ese infinito
donde el corazón ya no inventa abrigo,
ya no inventa abrigo.
 
Sé que el reloj me apresura
a deshacer ataduras
y que al final cuando este la luna
me cantara el silencio su locura.
 
Hoy toda la ciudad es un desierto,
hoy la sonrisa ronda la utopía
y la felicidad es gastar el día,
es gastar el día.
 
Y los amigos son las avenidas
que impulsan a buscar ese infinito
donde el corazón ya no inventa abrigo,
ya no inventa abrigo.

Donde crecen la mañana,
el rocío y la paloma siempre estás,
donde el Sol clava su lanza
y el otoño no se alcanza siempre estás
coloreando la esperanza,
coloreando la esperanza con la tierra,
con la tierra.
Donde crecen la mañana,
el rocío y la paloma siempre estás,
donde el Sol clava su lanza
y el otoño no se alcanza siempre estás
Donde la décima asalta
el centro de la jornada siempre estás.
Donde el río hace una orquesta
y el grillo canta su fiesta siempre estás,
coloreando la esperanza,
coloreando la esperanza con la tierra,
con la tierra.
Donde la décima asalta
el centro de la jornada siempre estás.
Donde el río hace una orquesta
y el grillo canta su fiesta siempre estás,
Eres tú guardián del Sol
misionero del amor.
Donde el Sol clava su lanza
y el otoño no se alcanza siempre estás,
coloreando la esperanza,
coloreando la esperanza con la tierra,
con la tierra.
 
 
Nana a mi marioneta   (1989)
Mi marioneta hoy descansará,
pues mañana otra función volverá.
Ya los duendes se han dormido,
ya descansan las palomas
y en la caja que pintamos
se duerme la oveja sola.
Ya la hierba se ha vestido
de grillos y de amapolas,
duerme marioneta,
que mañana otra función volverá.

Cómo iba yo a imaginarme
que tanta ternura pudieras guardar,
que con un simple aguacero robaras el vuelo
de mi eternidad.

Cómo iba yo a imaginarme
perdida, traviesa, bebiendo tu sed.
Cómo contar que regreso a mi calle y mi tiempo,
que existo tal vez.

Cómo desafiar la voz que me apura.
Cómo no morirme en esta locura.

A ti te debo el sol
de la noche más pura,
la que me salva el verso de amor.

Cómo no morirme en esta locura.

Reina una estrella entre tu voz
y el centro de mi herida.
Me voy muriendo así de tanta vida.

Cómo no morirme en esta locura.
Tu manantial derriba el lodo
y limpia este camino.
Sólo descubro la verdad contigo.

Cómo no morirme en esta locura.

 

Llegó despacio, desafiando la tormenta,
discretamente, como un ángel que despierta.
Con los colores que delatan la ternura
pintó en mi pecho un colibrí, cuánta locura.
 
Me descubrí lienzo de su pincel,
la ciudad despertó cantando,
“con un vestido y un amor”
 
Llegó despacio y de puntillas,
sin flores me adivinó,
y susurrando la melodía
que entona el corazón.
 
Musa del cielo, quien lo diría,
si estabas cerca de mí,
las soledades mal aprendidas
nos pueden confundir.
 
No trajo versos elegidos ni promesas,
sólo esa infancia que desborda la belleza.
Con los colores que delatan la ternura
pintó en mi pecho un colibrí, cuánta locura.
 
Me descubrí lienzo de su pincel,
la ciudad despertó cantando,
con un vestido y un amor.
 
Llegó despacio y de puntillas,
sin flores me adivinó,
y susurrando la melodía
que entona el corazón.
 
Musa del cielo, quien lo diría,
ya estabas dentro de mí,
como un misterio que se desnuda
bajo esta luz de abril.
 
Llegó despacio y de puntillas,
sin dudas me adivinó,
y susurrando la melodía
que entona el corazón,
y susurrando la melodía
que sólo entona el corazón.

Porque atravesó la noche tu mirada
porque aceleró mi verso su coartada.
Porque tropezó la risa con tu cara
porque distinguí la estrella más lejana.
Porque el día es como un duende
que se prende en tu mirada
porque me perdí en tu orilla
y me bebí la madrugada.
Porque organizó la luna tu llegada
porque aceleró mi verso su coartada.
Porque combinó la rosa con la almohada
porque distinguí la estrella más lejana.
Porque el día es como un duende
que se prende en tu mirada
porque me perdí en tu orilla
y me bebí la madrugada.
Porque tú has dejado en esta guitarra
tu olor a luna llena.
 
Porque has traído la primavera.
Porque el universo que nos abraza
no tiene idioma, no tiene raza.
Porque has traído la primavera
Porque atravesaste con tu mirada
el techo azul de la madrugada.
Porque has traído la primavera
Porque se renueva el agua del río
porque tu amor es el canto mío.
Porque has traído la primavera
Porque el día es como un duende
que se prende en tu mirada
porque me perdí en tu orilla
y me bebí…
Porque me perdí en tu orilla
y me bebí la madrugada.

No me pintes a la vida
como una novela rosa,
dibújala en blanco y negro
para creer esas cosas.
 
Pintor que pintas mi estrella,
tenemos los mismos ojos,
la realidad, los antojos,
los sueños y las querellas.
Pintor sin rostro ni huella,
hoy la verdad nos apunta,
no me digas la respuesta
antes de hacer mi pregunta.
 
No me pintes a la vida
como una novela rosa,              
dibújala en blanco y negro
para creer esas cosas.
 
Pintor que en las multitudes
tratas de hacer tu escalera,
derramaste la acuarela
de la infancia y las virtudes,
la realidad no sacudes
si no la ves desde abajo,
enmudeció tu pincel
porque el amor no lo trajo.
 
No me pintes a la vida
como una novela rosa,
dibújala en blanco y negro
para creer esas cosas.
 
Pintor que buscas la moda,
pintor con voz de mercado,
que te disfrazas del lado
del poder que te acomoda.
No te preocupa saber
que has despintado la historia,
ha muerto en ti la memoria
sagrada para el deber.
 
No me pintes a la vida
como una novela rosa,
dibújala en blanco y negro
para creer esas cosas.
 
No me pintes a los hombres
como dioses soberanos,
también dibuja las manchas
que tiene el género humano.
 

Texto: Liuba María Hevia / Ada Elba Pérez

Con cuatro letras la ternura fue a salir,
reina del cielo con aroma de vivir,
puso su velo transparente en mi canción,
con cuatro letras descubrí lo que era amor.
Con cuatro letras, con cuatro letras,
con cuatro letras de mirar el sol,
con cuatro letras de mirar el sol.
Tendió febrero su pañuelo al estrenar
dos corazones que invadían la ciudad;
sobre el alero del invierno más feroz
dos corazones inventaban el amor.
Con cuatro letras, con cuatro letras,
con cuatro letras de mirar el sol,
con cuatro letras de mirar el sol.
Pasa la vida con su místico latir,
pero ya nunca he visto ángeles salir
de dos pupilas dibujando en su candor
las cuatro letras que traían el amor.
Con cuatro letras, con cuatro letras,
con cuatro letras de mirar el sol.
Con cuatro letras, con cuatro letras,
con cuatro letras de mirar el sol.

El recuerdo viene a mí
filtrado rayo de luna,
y me conmueve la cuna
humilde donde nací.
Jesús Orta Ruiz (Indio Naborí)

Mi abuelo llegó en un barco, pero se trajo la luna
dibujada en un pañuelo que un día colgó en mi cuna.
La inmensa luna diamante era la mejor fortuna
que acompañó al emigrante de aquella España lorquiana y dura.
Cantaba con ese acento que tanto lo distinguía,
risueño me revelaba la copla que así decía:
«Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante».
No sé si he podido ser lo que él soñó que yo fuera,
lo cierto es que, mire usted, mi abuelo fue mi primera escuela,
puso raíz en el puerto y estrenó bajo una ceiba
las alas del papalote que me llevaban hasta su tierra.
Mi abuelo tejió mi hamaca con los hilos de la luna,
mi abuelo pintó mi infancia con un verdor aceituna.
Se puede viajar el mundo en los ojos de un abuelo
que nos regala la luna dibujada en un pañuelo.
Un día llegué a su tierra y allí me estaba esperando
la luna de aquel dibujo que desde el cielo iba pregonando:
«Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante».
Trajo la gaita asturiana y el pasodoble elegante,
pero se quedó conmigo entonando «De dónde son los cantantes».
Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante,
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante.
Abuelo tejió mi hamaca con los hilos de la luna,
artesano de mis alas, carrusel para la altura.
Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante,
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante.
Su sonrisa desafiaba el trueno y el aguacero,
cuanta ternura cabía bajo las alas de su sombrero.
Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante,
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante.

Mi abuela besó a mi abuelo en luna cuarto menguante;
mi abuela bebió el misterio bendito del asturiano emigrante.
Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante,
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante.

No sé si he podido ser lo que él soñó que yo fuera,
lo cierto es que, mire usted, mi abuelo fue mi primera escuela,
puso raíz en el puerto y estrenó bajo una ceiba
las alas del papalote que me llevaban hasta su tierra.
Mi abuelo llegó en un barco, pero se trajo la luna
dibujada en un pañuelo que un día colgó en mi cuna.

Cómo decirle a la guitarra
que no te alcanzo,
que no vendrás para impedir esta canción
con otro abrazo.
Cómo rondar la poesía y la ciudad
sin que me aceche
la bella imagen retadora de esa paz
donde me pierdes.
Amor destello, amor pradera,
amor virtud que crece,
dulce susurro que me envuelve en su estación,
cándido amor,
corazón silvestre.
Todo te señala cuando vuela lejos
mi mala costumbre
de sentir que cabes
en la voz de un ángel
y en las multitudes.
 
Todo te señala cuando el egoísmo,
cuando las virtudes de tu amor
me salvan
y le ponen luz al corazón.

Estoy corriendo el peligro
de reinventar la escalera,
de traspasar la frontera  
de la noche donde emigro.
 
Estoy corriendo el peligro
de perderme nuevamente,
del latido adolescente,
del misterio, del azahar;
Estoy corriendo el peligro.

Este amor tiene de río,
tiene de monte y ciudad,
este amor es el camino
para la felicidad.

Este amor tiene de río,
tiene de monte y ciudad,
este amor es el camino
para la felicidad.
Tengo, amor, en tu mirada
la luz para el nuevo día,
en ti comienza la infancia,
el verso y la fantasía.

Este amor tiene de río,
tiene de monte y ciudad,
este amor es el camino
para la felicidad.
Estamos en la espesura
perdidos de las estrellas
bajo un cielo de gorriones
y una nube de ciruelas,
¡ay qué nube de ciruelas!

Este amor tiene de río,
tiene de monte y ciudad,
este amor es el camino
para la felicidad.
Tú despiertas el lucero
y el ángel de mi guitarra
para que suelte su amarra
el verso que yo más quiero,
este verso que yo quiero.
Este amor tiene de río,
tiene de monte y ciudad,
este amor es el camino
para la felicidad.
Tiene de monte y ciudad.
Tú despiertas el lucero
y el ángel de mi guitarra
y me amarras.

Tiene de monte y ciudad.
Eres tú la melodía
que entona cada aguacero,
que yo te quiero,
que yo te quiero.

Tiene de monte y ciudad.
Tiene de samba y de cueca,
de La Habana, de La Habana y Jarahueca,
de La Habana y Jarahueca.

Tiene de monte y ciudad.
¡Ay amor desde que el río
me vio llorar tu partida!

Tiene de monte y ciudad.
Este amor tiene de río,
tiene de monte y ciudad,
este amor es el camino
para la felicidad.

Se fugó la luz
dónde anidar tu desconsuelo,
se fugó el amor,
cómo decirte ya no muero.
Y hoy me puedes ver surgir
del verso a la mar
y vuelvo a la fe
con la libertad
de ver que sales al fin
y vuelvo a creer
y vuelvo a nacer de la ingenuidad.
Y es que fue más grande
que todo mi amor
aquel invierno
que azotaste a fuerza
de esa oscuridad
que llevas dentro.
Y es que fue mayor
la humanidad que tu falsía
y es que pudo más
esta raíz que me reafirma.
Y es que fue más grande
que todo mi amor
aquel invierno
que azotaste a fuerza
de esa oscuridad
que llevas dentro.
Y hoy me puedes ver surgir
del verso a la mar
y vuelvo a la fe
con la libertad
de reafirmar mi raíz
y vuelvo a creer
y vuelvo a nacer de la ingenuidad
de un beso.

En un retrato en la pared
cuelga la risa de mi amor
mientras empieza a amanecer.
No pongo flores a sus pies
no me permito profanar
sus ojos dueños de mi fe.
Entre sus ojos y el aroma del café
bosteza el día, le pongo alas,
vuelvo a nacer.
Mi alma loca y mi alma cuerda
se reconcilian y le cuentan
sobre el país o esta canción
y voy al mundo con mi amor.
En un retrato en la pared
cuelga la risa de mi amor,
la calle toda está a mis pies.
Ciudad, amante desnudez
tus manos saben desatar
los nudos de mi timidez.
La gente roza y ratifico que la fe
es un tropiezo, un niño a salvo
o esta mujer.
Que está cantando a la vida,
que se desnuda ante su herida,
que lleva luces escondidas,
que está apostando por la fe.
Todos llevamos algún dios,
dentro del alma
o en la pared.

Vamos a buscar la nube
que traiga un buen aguacero
que la lluvia es buena para mojar,
para mojar los anhelos.
Cuando el día se te ponga oscuro,
cuando la fe este de viaje
vuela con la infancia que te escondes
no te hace falta equipaje.
Vamos a buscar la nube…
Si la soledad está de turno,
si nadie toca a tu puerta
deja que esta lluvia te visite
y te convide a su fiesta.
Vamos a buscar la nube…
Si pasaron los mejores tiempos
y ni un amigo ha venido
brinda con tu sombra por aquellos
que nunca te han merecido.
Vamos a buscar la nube…
Llénate de sueños los bolsillos
sin deudas y sin rencores
bébete la sed de mi estribillo
ven a mojar los temores.
Vamos a buscar la nube
que traiga un buen aguacero
que la lluvia es buena para mojar
para mojar los anhelos.

Un ángel duerme en mi cama
y cabe en su respiración,
la eternidad del suspiro
y el beso furtivo que trajo al corazón.
Un ángel duerme en mi cama,
trajo su rostro tanta luz
que traspasó los vitrales,
quebró las aldabas, bañándome de azul.
Un ángel duerme en mi cama,
quiero esta puerta clausurar,
afuera hay tanto de invierno y desesperanza,
solo me alienta dormir;
para cruzar con su sueño,
flotar en su cuerpo,
quedarme siempre aquí.

Quédate en mi voz, vibra, suena,
únete a la esperanza
del verso que me habita junto a esta tierra.
Ay amor, amor,
lluvia nueva,
espejo de mis ansias,
revelador camino hasta la inocencia.
Quédate en el surco de la ternura,
de la ternura,
abonando el mundo desde mi verso,
desde mi verso,
quédate en el surco de la ternura,
de la ternura,
sembrando tu luz al sueño que crece,
que aquí florece cuando me amas tú.
Cantará mi amor con la brisa,
y frutas de esperanza
anunciarán el alba con su sonrisa.
Ay amor, amor,
lluvia nueva,
espejo de mis ansias,
revelador camino hasta la inocencia.
Quédate en el surco de la ternura,
de la ternura,
abonando el mundo desde mi verso,
desde mi verso,
quédate en el surco de la ternura,
de la ternura,
sembrando tu luz al sueño que crece,
que aquí florece cuando me amas tú;
que aquí florece cuando me amas tú.
 
Tonada borracha   (1990)
Se va, se va, se va,
la mala espina,
la mala sombra se va, se va,
quedo tranquila con mi conciencia,
era tan poca la libertad.
Se va, se va, se va,
la mala sombra
que trajo sólo infelicidad,
después de todo cómo me gusta,
cómo me gusta la claridad.
Búscame mamá un galón
que ya la fiesta va a comenzar,
la mala sombra se va, se va.
Yo no quiero más dolor,
quiero de nuevo mi libertad,
la mala sombra se va, se va.
Que me importa que la gente
critique mi borrachera
cuando en mi Cuba cualquiera
se jala con aguardiente.
Y con la letra presente
quiero darte a conocer
que es muy sabroso el beber
y el estar siempre embriagado
y el que no sea de mi agrado
no se tiene que meter.
Canto de noche y de día
porque el cantar me divierte
y tan sólo con la muerte
dejaré la diversión,
sírveme un palo de ron
que he ligado con aguardiente.
Se va, se va, se va,
la mala sombra
que trajo sólo infelicidad,
después de todo cómo me gusta,
cómo me gusta la claridad.
Búscame mamá un galón
que ya la fiesta va a comenzar,
la mala sombra se va, se va.
Yo no quiero más dolor,
quiero de nuevo mi libertad,
la mala sombra se va, se va..

A Jesús Orta Ruíz, mi amado poeta

Llevan sus ojos un lamento,
un gesto cándido y alado,
la poesía ha desnudado
sus dos pupilas en el viento.
 
Sus ojos luz de mis abuelos,
arco en el iris de la infancia,
flechazo al Dios de la distancia,
sillón meciendo los desvelos.
 
Viajera peninsular
como te has aplatanado
que sinsonte enamorado
te dio cita en el palmar.
En tu inmenso navegar
Jesús te ancló en la memoria
Orta que escribe la historia,
misionera de la mar.
 
Bajo sus párpados se abrieron
las nobles puertas para el alba
que me revela y que me salva
lo que las musas me escondieron.
 
En su tonada resucito,
se abren los párpados del cielo
si evoca el ángel otro vuelo
en su octosílabo infinito.
 
Jesús bendijo tu hogar
en montes, en avenidas,
en amores, en heridas
viajera peninsular.
 
Nada te puede negar,
Jesús te ancló en la memoria,
Orta que escribe la historia
misionera de la mar.
 

Pudieras deshacer la historia
y la memoria disfrazar,
cambiar de nombre y de planeta
y el corazón domesticar.
Pudieras saborear la gloria
con la receta de olvidar,
soltar el alma en un cometa
cambiar de rostro y de ciudad;
Pero escaparte del pasado
será imposible, corazón,
el equipaje que llevamos
es el reflejo de todo lo que se vivió.
Pudieras desdeñar la calle
que caminó tu ingenuidad,
borrar el techo y la escalera
que diseñó tu libertad.
Puedes quemar también
las naves y los mapas,
las promesas de ayer,
las puertas de la infancia;
Pero escaparte del pasado
será imposible corazón,
el equipaje que llevamos
es el reflejo de todo lo que se vivió;
es el espejo de todo lo que se vivió.
 

Letra: Liuba María Hevia / Rafael de la Torre
 
(Creada durante una travesía que duró 21 días,
viajando a África como parte de una delegación artística)

Tengo un día ante los ojos
que no he de olvidar,
tengo un canto que florece
que me trajo al mar.
 
Es gaviota que padece
de serenidad.
Juguetea con los peces
y te hace llegar.
 
Tengo un día, amor,
que no he de olvidar,
te imagino Luna en la soledad,
horizonte alerta en la inmensidad,
brújula, gaviota, serenidad.
 
Tengo un día amor que no he de olvidar,
hoy navegas, hoy te meces, hoy te quedarás.
Tengo el mar, amor, tengo claridad,
tantos ojos para verte, tanto gesto, humanidad.
Navega conmigo, salvemos el mar.
 
Tengo un día cual gaviota
que tocó el azar,
tengo un verso a pecho desnudo
para comenzar.
 
Es gaviota que padece
de serenidad,
juguetea con los peces
y te hace llegar.
 
Tengo un día, amor,
que no he de olvidar,
te imagino Luna en la soledad,
horizonte alerta en la inmensidad,
brújula, gaviota, serenidad.
 
Tengo un día amor que no he de olvidar,
hoy navegas, hoy te meces, hoy te quedarás
Tengo el mar, amor, tengo claridad,
tantos ojos para verte, tanto gesto, humanidad.
Navega conmigo, salvemos el mar.

Texto: Liuba María Hevia / Ada Elba Pérez

Estela es un granito de canela
que no quiere, que no quiere
caer en la cazuela.
 
Se escapó por la ventana
con comino, con laurel,
con orégano y su amigo pimentón.
 
Estela es un granito de canela
que no quiere, que no quiere
caer en la cazuela.
 
El violín está tocando
con su orquesta La Sazón
porque así nos alimenta el corazón.
 
Estela es un granito de canela
que no quiere, que no quiere
caer en la cazuela.
 
 
 

Guitarra febril, herida mortal,
perfecta estocada para el amor.

Guitarra febril, guitarra canción,
robaste el silencio al buen trovador.

Guitarra tienes tú lo que a mi voz le falta,
tienes un ruiseñor despierto en la garganta,
sabes rondar la luz, la dicha y los anhelos,
trocarte con la miel surcando un aguacero,
surcando un aguacero.

Guitarra febril, guitarra canción,
robaste el silencio al buen trovador.

Mi infancia acompañaste apuntándome al pecho,
solíamos vagar entre el sillón y el techo,
supiste del café, del agua y del verano
en el que me encontré tu misterio temprano,
tu misterio de humano.

Guitarra febril, guitarra canción,
robaste el silencio al buen trovador.

Cantándole al amor iniciamos un duelo
salvándonos canciones desde los abuelos,
decretando el imperio de la poesía,
vaya suerte mayor que me brindó la vida,
que me brinda la vida.

Guitarra febril, guitarra canción,
robaste el silencio al buen trovador.

Tú me hiciste olvidar la amorosa pedrada
para la porcelana del mejor florero,
salvaste sin querer los muebles de la sala,
la lámpara y su luz y el gato del alero,
y el gato del alero.

Guitarra febril, guitarra canción,
robaste el silencio al buen trovador.

Guitarra febril, guitarra canción.

Eres tú la voz más alta,
dulce misterio del trovador.

La era está pariendo un corazón
porque, guitarra.

Eres tú la voz más alta,
dulce misterio del trovador.

Sindo Garay, Matamoros, María Teresa,
cantaron todos a coro.

Eres tú la voz más alta,
dulce misterio del trovador.

Te amo, eternamente, te amo, guitarra.

Eres tú la voz más alta,
dulce misterio del trovador.

Mi vida toda es el tiempo
en que canta la guitarra.

Eres tú la voz más alta,
dulce misterio del trovador.

Guitarra febril, guitarra canción,
robaste el silencio al buen trovador.

Vivo en un panal habitado en hermandad,
con su nueva claridad se agiganta mi país,
toda la bondad amanece en una voz
y en su claridad nace cada creador,
y nace en mí, un palpitar al que escribió.
 
Canción a un orador de poesía,
canción a una sonrisa compartida,
canción a un pensador que se aproxima
y canción para que fluyan primaveras
sin fronteras al amor.
 
Canción a la razón de cada día,
canción hecha metralla a la mentira,
canción para la madre fantasía
y canción para que fluyan primaveras
sin fronteras al amor.

Hoy te invito a mi niñez,
a que recorras mi canto,
a que nada sea extraño,
a que liberes mi fe.


Hoy quiero verte crecer,
fruto de la fantasía,
desbordar la algarabía
de los pájaros que amé,
desbordar la algarabía
de los pájaros que amé.


Ámame y podrás tener
desvelos que no hacen daño,
nuevos grillos en las manos
y una que otra inmadurez,
nunca faltará esta sed
del río anclado al camino,
amor frágil, peregrino,
hoy te invito a mi niñez.


Hoy quiero verte crecer,
fruto de la fantasía,
desbordar la algarabía
de los pájaros que amé,
desbordar la algarabía
de los pájaros que amé.


Ámame y podrás tener
desvelos que no hacen daño,
nuevos grillos en las manos
y una que otra inmadurez,
nunca faltará esta sed
del río anclado al camino,
amor frágil, peregrino,
hoy te invito a mi niñez;
hoy te invito a mi niñez.

Mira que me pierdo en la ciudad,
mira que estos pasos al vacío
saben que perdí la dirección,
abre una rendija nada más,
sálvame el instinto de crecer, ilumíname.
Ilumíname con tu cara bella,
riega en el camino polvo de estrella,
llévate después mi voz y mi piel, pero hoy…
Ilumina el mundo con tu mirada,
riega con tu lumbre la madrugada,
llévate después mi voz y mi piel, pero hoy
ilumíname, pero ilumíname.
Mira que está aquí la soledad,
mira que me acechan sus ladridos,
mira, ya se duerme la ciudad,
abre una rendija nada más,
sálvame el instinto de crecer, ilumíname.
Ilumíname con tu cara bella,
riega en el camino polvo de estrella,
llévate después mi voz y mi piel, pero hoy…
Ilumina el mundo con tu mirada
riega con tu lumbre la madrugada,
llévate después mi voz y mi piel, pero hoy
ilumíname, pero ilumíname.

Texto: Liuba María Hevia / Ada Elba Pérez

La guayabita madura
yo te la voy a buscar.
Si me prestas tu caballo
pa’ ponerle mi montura
yo me llego al guayabal.
Te traigo naranja colorá,
mangos filipinos y también
traigo plátano manzano,
piña, ciruela y mamey,
pero si me das tu vara
yo te tumbo la guayaba
más sabrosa del caney.
La guayabita madura
yo te la voy a buscar.
Si me prestas tu caballo
pa’ ponerle mi montura
yo me llego al guayabal.
Cuando yo te traiga a ti
la guayabita madura,
yo sé que tú me darás,
la llave y la cerradura.
La llave y la cerradura…
El sabor de mi guayaba
es distinto a los demás,
por eso cuando la pruebes
nunca la vas a olvidar.
Nunca la vas a olvidar…
Te traigo naranja colorá,
mangos filipinos y también
traigo plátano manzano,
piña, ciruela y mamey,
pero si me das tu vara
yo te tumbo la guayaba
más sabrosa del caney.
La guayabita madura
yo te la voy a buscar.
Si me prestas tu caballo
pa’ ponerle mi montura
yo me llego al guayabal.

Se encontraron dos miradas
bajo el sol de la mañana
y descubrieron un camino
mágico, desconocido.
Primavera indetenible,
inocencia indescriptible,
tiempo que el amor alcanza
con la cadencia de su lanza.
Compartieron el velero
que les regaló febrero
para un mar desconocido,
fueron el rubor y el miedo
compartiendo el aguacero del amor
que había venido.
Y estrenó La Habana otro vestido
para recibir en el camino
dos que se amaban en su lecho,
le brotaron luces de su pelo
cuando los amantes recorrieron
bajo un farol el universo.
-Háblame de un sol desconocido.
-Te regalo el tiempo que he vivido.
– Quédate amor aquí en mi pecho.
Recorrieron cuatro inviernos
compartieron tantos sueños
que se abrazaron a la vida
sin suponer la despedida.
Primavera indetenible,
inconsciencia indescriptible,
tiempo que el amor alcanza
con la certeza de su lanza.
No esperaban la coartada
del adiós que se acercaba
a la puerta de su imperio,
se ha perdido de febrero
un corazón sin despedirse del amor
y su aguacero.
Y azotó a La Habana esa tristeza
que tiñó de gris toda su estela,
al litoral llegó el invierno,
se apagaron luces y campanas
derribó la muerte otra ventana
llora un farol al universo.
-Háblame de un sol desconocido.
-Te regalo el tiempo que he vivido,
-Quédate amor aquí en mi pecho.

La voz es un río
que nos corre dentro
y tiene la esencia
de los sentimientos.
La voz es el agua
que arrastra los tiempos
y en cada garganta
se une con el viento.
La voz es como un río
que nace desde el pecho,
que nos recorre el alma,
que nos recorre el alma
y sabe los secretos.
Es un guardián desnudo,
es el latido urgente
que abraza la memoria,
que abraza la memoria
derribando la muerte.
La voz es un río
que nos corre dentro,
es madera y barro,
pasto de lo eterno.
La voz es el agua
turbia o transparente,
cauce de los hombres,
lluvia permanente.
La voz es como un río
que nace desde el pecho,
que nos recorre el alma,
que nos recorre el alma
y sabe los secretos.
Es un guardián desnudo,
es el latido urgente
que abraza la memoria,
que abraza la memoria
derribando la muerte.
La voz es un río
que nos corre dentro
y tiene la esencia
de los sentimientos.

Es invisible el beso que estrenó tu boca,
la llama del dolor, el aire que te toca.
Es invisible el muro que alza la tristeza,
la música interior que alcanza la belleza
es invisible, invisible.
Es invisible lo más querible,
lo más hermoso es invisible,
lo que nos quema, lo más temible,
para los ojos es invisible.
Es invisible todo cuanto mueve el alma,
las alas del amor, el vértigo, la calma,
el odio que afiló su pálpito demente,
esa patria raíz definitivamente,
es invisible, invisible.
Es invisible lo más querible,
lo más hermoso es invisible,
lo que nos quema, lo más temible,
para los ojos…
Lo que nos llena, lo imprescindible,
para los ojos es invisible, es invisible.

Hay sueños para los cuerdos,
hay sueños para los locos,
hay sueños para las piedras,
hay sueños para los muertos,
hay sueños para la tierra.
Yo sé los sueños que quedan,
los sueños que todavía
andan vibrando en nosotros,
regando con alboroto
su misteriosa armonía.
Yo sé los sueños descalzos,
desnudos, dueños del día,
fraternos, vírgenes, mansos,
reveladores del cántaro
de la poesía.
Hay sueños que se nos duermen,
hay sueños que llegan tarde
pero encuentran su estación.
Los sueños son ese instante,
la luz que ve el caminante
debajo del corazón.
Yo sé los sueños que mueren,
eternos pájaros rotos,
son esos que nos padecen,
son esos los que adolecen
de no vivir en nosotros.
Yo sé los sueños que muerden
donde la carne no sabe,
herida oscura que azota,
coartada de la derrota,
dolor quemando sus naves.
Hay sueños que se nos duermen,
hay sueños que llegan tarde
pero encuentran su estación.
Los sueños son ese instante,
la luz que ve el caminante
debajo del corazón.
Y esperan en una canción.

Debí saber que el beso de un ángel
podía robarle a mi soledad
esta ternura que nadie sabe
y que me pierde en esta ciudad.
 
Debí saber que un beso tuyo
era la voz del cielo,
la antesala del delirio,
la claridad que anhelo.
 
Aquí estoy, aquí te sueño
con esta luna de abril
si me salvas, si te encuentro
no te dejaré partir.
 
Debí saber que el beso de un ángel
podía robarle a este corazón
tantos misterios, tantas verdades
que me detienen frente al amor.
 
Debí saber que un beso tuyo
era la voz del cielo, 
la antesala del deliro,
la claridad que anhelo
 
Aquí estoy, aquí te sueño
con esta luna de abril,
si me salvas, si te encuentro
no te dejaré partir.

Te brindo ese poema que no sé escribir,
te brindo el árbol viejo que me regaló
las alas que aprendí, el grillo, la cometa
y los nidos de las tejas.
Te brindo la avenida, el muro del jardín
cuando pasaba el «Caballero de París»,
la terca cicatriz que me dejó la acera
y mis miedos y la guerra.
Y la pedrada que dio con mi frente y un regaño,
el escondite fiel,
la cueva azul de los enanos.
Te brindo la guitarra que me despertó
para escalar las notas del amanecer,
un preso corazón detrás de su madera,
y las flores y la escuela.
La radio que animaba la conversación,
un Silvio enamorando y un Serrat,
mi madre en el portal, la sombra, la escalera,
las rendijas y las puertas.
El patio en que abracé la libertad del aguacero,
el sueño de encontrar
a la cigüeña en un sombrero.
Te brindo el privilegio de vivir,
a pesar de este mundo y del poder,
con la necesidad de enamorar la tierra
con los trinos de mi viejo cascabel.

    Mi colibrí perdió su vuelo,     
ha olvidado sus dos alas,
ahora está llorando el cielo
y aparece triste el alba.

 
Bailara mi colibrí
y la ciudad lo anidara
aunque el águila infeliz
quiera romper su libertad.
 
Bailara mi colibrí
y todo el mundo cantara.
y será un canto feliz
donde el amor se haga verdad.
 

      Mi colibrí perdió su vuelo,       
le han cortado sus dos alas,
ahora está llorando el cielo
y aparece triste el alba.
 
Bailara mi colibrí
y la ciudad lo anidara
aunque el águila infeliz
quiera romper su libertad.

 
Bailara, bailará mi colibrí
y todo el mundo cantara.
y será un canto feliz
donde el amor se haga verdad.

Mi niña siempre me despierta
con manitas frías y olor retozón,
me pregunta cosas indiscretas
con los ojos vivos y añoñada voz.
Y me cuenta que soñó con el sol y una cigarra,
y en la cuadra vio moldeados
los sonidos de un vapor,
y me abraza a la canción con melancólica brasa,
mientras sus cabellos trazan un nudo sobre mi voz.
Mi niña quiere levantarme
atrapándome con los zapatos que escondió,
quiere ver si el gato tiene crestas
o si en mi cartera quedó algún bombón.
Y me arrastra hasta creer su juguete imaginado
y en su libro más amado sus colores sin pincel
y junto a su beso en flor, se despierta otra jornada,
y mi niña imaginada me despide desde el sol.

Nunca podré escapar de mi niñez en tu balcón
ni de los adoquines que al viajero conquistó
y es que hace tantas lunas que mi amor
anidó en el vitral de tu misterio trovador.

Cuando me pierda regresaré de mar
entre tus muros me vestiré de sal
estaré aquí bajo la sombra
del bardo que te nombra
anclada para siempre en ti.

Nunca podré escapar de mi niñez en tu balcón
ni de los adoquines que al viajero conquistó
bien sabe la distancia que mi amor
sólo habita el portal de tu misterio trovador.

Cuando me pierda y no te pueda ver
desde estas piedras abrigaré tus pies
estaré aquí bajo la sombra
del bardo que te nombra
anclada para siempre en ti.

 

Si pudiera ser
esa ola prisionera de la espuma,
salpicar de sal tu humedad, tu pensamiento, tu ternura.
Pobre de mí
que no soy el mar que buscas tantas veces,
quién pudiera ser
la naturaleza que te moja y te estremece.
Si pudiera ser
esa música que alienta tu osadía,
pájaro cantor que susurre la nostalgia de estos días.
Pobre de mí
que no soy la melodía de las aves,
quién pudiera ser
la naturaleza que te arrulla y que te invade.
Si pudiera ser
luna llena para el cielo de tu risa,
si pudiera el sol para iluminarte el peso de la prisa.
Pobre de mí
que no soy ni sol ni luna en tu universo,
quién pudiera ser
la naturaleza que te aguarda en cada verso.
Pobre de mí
que no soy ni luz, ni mar, ni melodía
quién pudiera ser la naturaleza toda tuya en este día.

Nunca olvido su voz amanecida
entrando en la mañana,
llenando la cocina.
Era tan hermoso descubrir su risa,
conocer sus dioses, su filosofía.
 
Nunca olvido su melancolía,
sus dedales viejos
y sus medicinas.
Era tan dichoso desandar sus días,
empujar la puerta de su fantasía.
Y encontrarme
adentro este planeta que crecía
llamándose ternura,
nunca olvido…
 
Nunca olvido las fotos del ropero
el tilo, el clavelito,
el beso mañanero.
Era tan dichoso remontar el vuelo
con los gatos todos y la tía Consuelo.
Y escaparnos
al mundo del turrón y las hormigas
robándonos el día,
nunca olvido.

Vengo a regalar el canto
que me ha pedido este tiempo,
vengo salvando distancias,
vengo a compartir inviernos.


Soy del amor y tengo
despierta en el pecho
un ave que no se cansa,
un ave que se agiganta
cuando comparte su vuelo.


Me paro frente a este tiempo
y me amanece este canto,
perdónenme si le falto
a la rima o al acento,
a la rima o al acento.


Hablemos con la música esta vez,
que la guitarra entone
su música y demore
hasta el amanecer.


Soy del amor y tengo
despierta en el pecho
un ave que no se cansa,
un ave que se agiganta
cuando comparte su vuelo.


Me paro frente a este tiempo
y me amanece este canto,
perdónenme si le falto
a la rima o al acento,
a la rima o al acento.

Otoño, vuelve a la luz,
rompe el tapiz
y llena mi ventana hoy.
 
Regresa a deshojar
la soledad
y el beso que me falta dar.
 
Sigue el camino,
evade el tiempo
y trae tu voz, otoño mío.
 
Regresa a deshojar
la soledad.

El cuerpo ya está de vuelta,
ya se asoma en el camino,
el cuerpo ya está de vuelta
pero el alma no ha venido,
pero mi alma está contigo.
Yo salvaré tu beso
en nombre del pasto y la luz del día
cubriéndote en mi pecho, amor,
alzándote a la vida.
Alcanzaré la lluvia
con este abrojo de algarabía,
podando este silencio, amor,
rondándote la herida.
No lo niego,
difícil es andar
este camino intacto que nos espera,
pero por ti lo tengo, vale la pena.
Ondularé la tierra
con el aroma de tu semilla,
hasta dar con tus ojos, amor,
hasta evocar la vida.
Asaltaré el invierno
con el abrigo de tu sonrisa,
quemando esta tristeza, amor,
desenterrando el día.
No lo niego,
a veces el dolor
se prende de mis lirios y de mis rejas,
pero razón tenías, la vida es bella.
 
Ondularé la tierra
con el aroma de tu semilla,
hasta dar con tus ojos, amor,
hasta evocar la vida.
Yo salvaré tu beso
en nombre del pasto y la luz del día
cubriéndote en mi pecho, amor,
alzándote a la vida.

Yo puse un beso para siempre
en su boca que es
ese país donde alimento
la furia de esta sed.
Dejé a mi espalda
todo un mundo detenido,
yo puse un beso
que me ampara en el camino.
En los mares de su boca
para siempre anclé,
conmovida por las olas
de su desnudez.
Yo puse un beso para siempre
en su boca que es
el mar secreto de las ostras
donde me perderé.
Dejé a mi espalda
todo un mundo detenido,
yo puse un beso
para siempre en el camino.
En los mares de su boca
para siempre anclé,
conmovida por las olas
de su desnudez.
En los mares de su boca
sé que moriré,
perseguida por las olas
de su desnudez.
Yo puse un beso para siempre,
para siempre.

Ella quiso encontrar una verdad que fuera
un libro abierto, un rastro, una señal,
al menos una huella.
Quiso encontrar ese lugar
que tanto cuesta distinguir,
que nadie sabe dónde está,
que nunca estuvo, que se fue
y solo halló una puerta
indiferente y muda ante sus pies.
Las puertas son un libro,
las puertas son las trampas.
Ella quiso encontrar su paz en la justicia,
una esperanza a tiempo, una señal,
al menos la noticia.
Quiso encontrar ese lugar
que tanto cuesta distinguir,
que nadie sabe dónde está,
que nunca estuvo, que se fue
y solo halló una puerta
indiferente y muda ante sus pies.
Las puertas son un libro,
las puertas son las trampas,
las puertas las noticias.
Necesitando en el camino una respuesta
nos despojamos de la soledad
frente a la misma puerta.
Tras una puerta puede estar
tu tiempo preso en un reloj,
la brújula que te faltó,
la llave oculta de escapar,
tu lámpara, tu credo,
tu signo, tu verdad, tu rebelión.
Las puertas son un libro,
las puertas son las trampas,
las puertas las noticias,
las puertas tienen alma.
Tienen golpes, confesiones, ruegos de amor,
las puertas son el cofre que una vez guardó
el silencio de un beso eterno y salvador.
Las puertas son un libro,
las puertas son las trampas.
Siempre despiertas, aunque estén selladas,
aguardando ansiosas tu llegada.
Las puertas las noticias,
las puertas tienen alma.
Las puertas son dos brazos que hay que descruzar,
vale una nueva puerta traspasar, sin mirar atrás.
Las puertas son un libro,
las puertas son las trampas.
Inevitables puertas se tornan imperios
puertas de hospitales, puertas de cementerios.
Las puertas las noticias,
las puertas tienen alma.
Las puertas son los párpados de la verdad,
mírala, mírala, la puerta es la verdad.
Las puertas son un libro,
las puertas son las trampas,
las puertas las noticias,
las puertas tienen alma.
Las puertas son un libro,
las puertas son las trampas,
las puertas las noticias.
Las puertas son un libro,
las puertas son las trampas.
Las puertas son un libro.
Las puertas…

Vuelve hoy un recuerdo manso,
un beso en la distancia
y la última pedrada
que derribó el cometa de la infancia.
 
Vuelva más,
el lugar preciso del reloj,
el gorrión sobre la horqueta,
el ritual, el borrón de la libreta.
 
Vuelve hoy un recuerdo anclado,
aquel volar sereno,
burlando el aguacero,
sobrevolando el sol desde un alero.
 
Vuelven más,
las preguntas miles a saltar
y el amor a aparecer,
vuelve más, el misterio de nacer.
 
Vuelven las manos de mi madre armando mi ciudad
desafiando la fiebre de la soledad,
adivinando el pulso de la vida.
 
Vuelve la melodía intacta de cada rincón
y la muñeca que no me faltó,
vuelven las huellas de la acera en mis rodillas.

Quién sabe qué habanera te conquistó,
qué motivo inconcluso caló tu voz;
serafín de mi verso madrugador,
sálvame del silencio ensordecedor
que se muere de luna diciembre.

Quién sabe con qué acorde
salió a buscarte la melodía,
qué soledad nos rompe
la lanza audaz de la poesía;
en Cádiz y La Habana
la luna se desgrana,
quién sabe qué habanera te conquistó
que se muere de luna diciembre.

Quién sabe qué habanera dejó volar
el velero febril de la libertad,
qué copla tropezó con la tempestad,
qué mueca derribo la felicidad;
que se muere de luna diciembre.

Quién sabe qué habanera
puso en tus labios la melodía
para embrujar la noche
que nos desangra la poesía
en Cádiz y La Habana
la luna se desgrana,
quién sabe qué habanera te conquistó
que se muere de luna diciembre.

A mi madre.

Se busca una mujer, sin fotos, sin señales,
adicta al café y a las verdades;
se busca una mujer de palabra elocuente,
de justiciera lengua inteligente.
Tal vez está en la miel, está en la harina,
o acaso en el umbral de la cocina
jugando una vez más a la escondida…
Se busca una mujer tan fiel a sus amores
como a la libertad y a mis canciones;
se busca una mujer tantas veces juzgada,
acusada de musa apasionada.
Tal vez está zurciendo mi tristeza,
espejo que me inventa la belleza,
mujer de mi raíz y mi certeza.
Hay un lazo invisible que nos une,
una complicidad que nos delata,
se busca una mujer que desacata
mi enamorada voz y escapa impune;
se busca…
Se busca una mujer tímida, irreverente,
de la décima amante permanente;
se busca una mujer burlona del olvido
que otras veces ha muerto y ha nacido.
Encarna mis visiones repetidas,
irrumpe en los portales y avenidas,
se busca una mujer tan atrevida…
Extraño su lealtad, se acaba el día
su ciega fe es posible todavía,
se ha quedado la plaza tan vacía,
se busca lo mejor de la utopía;
se busca…
Se busca la mitad de mi sangre y simiente
lo bueno que hay en mí se busca urgente;
se busca una mujer sin rezos ni altavoces,
atenta la ciudad, atenta la ciudad,
ya dan las doce.
 

Se fueron las cartas que trajo el cartero…

Se fueron las cartas que trajo el cartero,
versos manuscritos, lágrimas, te quiero,
la fotografía con su blanco y negro.
El amolador afilando el pasado,
el viejo pregón, el carrito de helados,
el reloj de bolsillo, el beso encantado.
Se fueron, se fueron,
la sinfonía del aguacero
y los gorriones de los aleros, todos, todos;
Se fueron, se fueron,
dice la moda, dice la radio,
la tinta ingrata de los carteles y los diarios.
Se fueron, se fueron,
los buenos días, las buenas horas
que se posaban en las pupilas de cada aurora.
Se fueron los Beatles como los boleros,
mi amigo invisible, Alicia y Platero,
la abuela María zurciendo los cuentos.
Se fueron las plazas repletas de sueños,
los viejos molinos, Quijote y Ernesto,
el nuevo planeta y sus nobles intentos.
Se fueron, se fueron,
la nube dulce algodón de azúcar,
tocar el cielo desde una rama, besar la luna.
Se fueron, se fueron,
dice la moda, dice la radio,
la tinta ingrata de los carteles y los diarios.
Se fueron, se fueron,
los buenos días, las buenas horas
que se posaban en las pupilas de cada aurora.
Las cosas con alma nunca se perdieron,
envían señales y reconocemos
la misma mirada con otro sombrero.
Están en nosotros reclamando sueños,
salvando este instante, desafiando el tiempo;
Atento a mi carta, ya llega el cartero…
Atento a mi carta, ya llega el cartero.

Será porque diciembre
se te parece tanto,
será porque eres tú la navidad.
Será que los misterios
bebieron de tus labios
la hondura melancólica del mar.
Será que el camino se pierde tras de ti,
que eres mi destino,
que soy sombra de tu sombra,
música de tu raíz,
que soy sombra de tu sombra,
música de tu raíz.
Será porque diciembre
se te parece tanto,
será que sigues siendo mi verdad.
Será que reapareces
en todo lo que alcanzo,
será porque me asombro una vez más.
Será que una nube dibuja tu perfil,
como un espejismo,
Se hacen trampas las visiones
y me llevan hacia ti.
Será que el camino se pierde tras de ti,
que eres mi destino,
que soy sombra de tu sombra,
música de tu raíz,
que soy sombra de tu sombra,
música de tu raíz.
Será porque diciembre
se te parece tanto…

Bendito beso de sal,
bendita falda de espuma,
bendito lecho del sol,
bendito espejo de luna.
 
A veces eres la calma de la esperanza que flota,
a veces eres tormenta profunda de la derrota;
Bendita reina del mar, bendita seas Yemayá.
 
Bendito sea tu olor,
bendita mi serenata
y bendita está obsesión
donde el amor me delata.
 
A veces eres nostalgia, pupila azul del recuerdo,
a veces eres la orilla donde se mojan mis sueños;
bendita reina del mar, bendita seas Yemayá.
 
Bendito beso de sal, bendita tu serenata.
No puedo ocultar mi devoción, el corazón me delata.
 
Bendito beso de sal, bendita tu serenata.
Guardo un secreto de amor bajo tus olas de plata.
 
Bendito beso de sal, bendita tu serenata.
El universo me lo bebí bajo tus olas de plata.
 
Bendita tú, bendita, bendita tu serenata.

Esta casa tú la habitas,
esta luz te reconoce,
estás rondando mi puerta
con el canto de un sinsonte.
 
Aquí está lo necesario,
pero el silencio se rompe
cuando escapas de los labios
en un beso que te esconde.
 
Sin tu amor la vida se demora,
el mundo se desploma
si me invade tu sonrisa.
Di qué hacer con la belleza de esta hora,
para qué soñar mañanas
si me falta tu sonrisa.
 
Estas manos han nacido
de tu pelo y de tu espalda,
de esa ternura implacable
que no concibe palabras.
 
Dónde dibujar tu risa,
cómo esconder que le faltas
a esta guitarra que sabe
de duendes y madrugadas.
 
Sin tu amor la vida se demora,
el mundo se desploma
si me invade tu sonrisa,
Di qué hacer con la belleza de esta hora,
para qué soñar mañanas
si me falta tu sonrisa.
 
Sin tu amor la vida se demora…
 
Estas manos han nacido
de tu pelo y de tu espalda,
de esa ternura implacable
que no concibe palabras.
 
Dónde dibujar tu risa,
cómo esconder que le faltas
a esta guitarra que sabe
de duendes y madrugadas.
 
Sin tu amor la vida se demora,
el mundo se desploma
si me invade tu sonrisa.
Di qué hacer con la belleza de esta hora,
para qué soñar mañanas
si me falta tu sonrisa;
Para qué soñar mañanas
si me falta tu sonrisa.

  “…pero es mejor que vengas a olvidarme…”
(Ada Elba Pérez)

Si mi canción te regresara,
sería feliz y el universo
encontrarías aquí.
 
Si mi canción te regresara,
pero olvidaras mi nombre,
sería feliz aquí.
 
Vuélveme a inventar la felicidad
tocando estrellas con tu corazón,
que aquí te aguardan la ciudad y el sol,
alivia el cielo.
Ven a desmentir esta realidad
aunque yo pague el precio de olvidar,
aunque te libre de mi mal de amor,
alivia el cielo.
 
Si mi canción te regresara,
un rito al amor cada mañana
encontrarías aquí.
 
Si mi canción te regresara
y no me amaras, entonces,
sería feliz aquí.
 
Vuélveme a inventar la felicidad
tocando estrellas con tu corazón,
que aquí te aguardan la ciudad y el sol,
alivia el cielo.
Ven a desmentir esta realidad
aunque yo pague el precio de olvidar,
aunque te libre de mí mal de amor,
alivia el cielo,
Oh, alivia el cielo.

A Pepe y Ada Elba

Esta vez, si te vuelvo a encontrar,
abrigaremos este sol
de esta ciudad descolorida y nuestra.
Fundará un segundo la mejor canción,
un rapto a la felicidad,
un surgimiento, una explosión.
 
Vendrás,
rostro de fuego que me salva una vez más,
simple armonía que al nacer,
arde en el alma y en la piel.
 
Esta vez, si te vuelvo a encontrar,
un siglo nuevo con tu estrella llegará
abriendo un cántaro de miel
como ritual de libertad.
 
Esta vez, si te vuelvo a encontrar,
vendrá la vida para compartir la fe
llevándose la soledad,
amándote.
 
 

Madre,
danza en mis manos,
canta en mi beso
sin más ayer.
 
El día es el milagro de encontrarte
y no hallo verso para darte
ni hago canción que abarque tu figura
y mi expresión se pierde en tu hermosura.
 
Madre, llenas el mundo de mi espacio
borra el pasado del ocaso,
que mi canción desata la ternura
que quiero ir eterna en tu cintura.

Perdió el camino de los ojos,
siguió la nave que le habló del sol,
lanzó su cuerpo a la llovizna,
cantó desnudo al pabellón.
 
Se fue a cambiar rejas por magos,
un duende le nació en los labios,
y desde entonces le llamaron loco
al pernicioso soñador.
 
Y busca en la ventana
estrellas que desborden el olvido,
pues lo despierta la impaciencia
y el mundo dando vueltas en su oído.
 
Es natural tocar el sol
cuando miramos desde el corazón
y es el amor quien ve la luz
que no ensancha la virtud.
 
Y busca en la ventana
estrellas que desborden el olvido,
pues lo despierta la impaciencia
y el mundo dando vueltas en su oído.
 
Y busca en la mañana,
y sueña en la ventana del olvido,
pues lo persigue la impaciencia
y el mundo dando vueltas en su oído.

Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que el sobreviviente
que vuelve de la guerra.
(María Elena Walsh)

Aunque marchite en este tiempo la esperanza,
aunque clausuren la ventana de escapar,
aunque el silencio haga un concierto a la distancia,
aunque destierren el asombro y el azar.
Aunque maquillen la soberbia que amenaza,
aunque el presente disimule el porvenir,
aunque apuntalen viejos muros los fantasmas,
aunque no pueda ni el reloj sobrevivir.
Sigo cantando al sol como la cigarra,
sigo cantando al sol,
sigo cantando.

A la abuela Verónica,
que se parece (más que en el nombre)
al personaje de la teleserie que trajo esta canción.

Puede desarmar tu soledad,
puede poseer esta ciudad
y conquistar un día más.
Puede la tristeza deshojar,
puede desatar la tempestad,
sobrevivir una vez más.
Desnudar la risa y el silencio,
violentar la prisa de estos tiempos
y alzar el vuelo una vez más.
Puede desarmar tu soledad,
su soledad, la soledad…
Disfrazando su fragilidad
muestra la destreza de un volcán
ahogando el frío una vez más.
Cuelga en otra rama la ilusión
para cobijar el corazón,
esa es su eterna vocación.
Desnudar la risa y el silencio,
violentar la prisa de estos tiempos
y alzar el vuelo una vez más.
Puede desarmar tu soledad,
su soledad, tu soledad;
la soledad.

Estarás tan lejos de esta calle
que nos conoce, que ya se sabe
tu sombra y mi canción.
Volarás a un tiempo que se impone
dejando trampas en los rincones,
dejándome tu olor.
Vendrá la urgencia de saber andar
sin esa otra mitad que se nos muere
y alguna que otra carta llegará
ratificando un tiempo que no vuelve.
Y todas mis canciones envejeciendo
serán el viento que te dibujará
y veremos la historia
tras la ventana de la memoria
toda una eternidad.
Has nacido en medio del naufragio
y aquí has crecido para encontrarte,
para anclarte en mi voz.
Los que no se arriesguen al delirio
de los amores, pobres mortales,
jamás se encontrarán.
Vendrán las deudas con la libertad
vendrá a modificarnos la cordura
con la certeza de saber andar
llevando a cada espacio la ternura.
Y todas mis canciones envejeciendo
serán el viento que te acompañará
y veremos la historia
tras la ventana de la memoria
toda una eternidad.

Hoy solo puedo dejarte un bolero
recostado a un farol de esta Habana,
una brisa salada de labios,
un adiós en la risa cercana.
 
Una mirada intacta que te ampara,
unos parpados que mecen la derrota,
un sostener el pulso agradeciendo
y todas mis canciones casi rotas.
 
Hoy solo puedo dejarte un bolero
sin desvelo ni desesperanza,
con aliento de un barrio habanero,
un tanto cursi, casi como el alma.
 
Un bolero que no te reconoce,
que se exilia en el iris de esta noche,
una “Puerta” que empuja el sentimiento,
un bolero que atraca en otro puerto,
una lluvia de luz del firmamento;
Y todas mis canciones casi rotas.
 
Hoy solo puedo dejarte un bolero.

Me despertó la vida una llamada
que me enseñó a buscarme desde adentro
y fue su voz sencilla la más clara
que se me antoja en el firmamento.
Yo que creí que el corazón estaba
apagándome el mundo de los ecos
hoy descubrí el sabor de esta tonada
que me seduce con su aguacero.
Es que tú eres la lluvia,
fidelidad, impureza y savia
y traes la mirada
que me trastoca la prisa.
Contigo voy, contigo voy,
tonada soy, contigo voy, contigo…
Es que sabes librarme
de los vestigios de la vergüenza
y amanezco en tu sombra
con la más pura naturaleza.
Contigo voy, contigo voy,
tonada soy, contigo voy, contigo…
Es que tienen tus manos
el duende tibio de la experiencia
y navego en sus mares
anclando vida hasta la inconsciencia.
Contigo voy, contigo voy,
tonada soy, contigo voy, contigo voy.
Me despertó la vida una mirada
que me enseñó a encontrarme desde adentro
hoy descubrí el sabor de esta tonada
dulce y traviesa del aguacero.
Es que tienen tus manos
el duende tibio de la experiencia
y navego en sus mares
anclando vida hasta la inconsciencia.
Contigo voy, contigo voy,
tonada soy, contigo voy, contigo…
Contigo voy
contigo, contigo
voy.

Texto: Liuba María Hevia / Ada Elba Pérez

La señora alta del penacho verde
despidió la tarde con un colibrí,
un corcel anuncia que la luna vuelve,
su música dulce viene a mí.
 
Ya todo está listo para hacer el viaje,
la noche es la nave para compartir
esta travesía mágica que viene
meciendo los ojos, volando feliz;
esta travesía mágica que viene
trepando los sueños, volando feliz.

A Fernando Pérez y su «Suite Habana».
Tristes guerras si no es amor la empresa,
tristes, tristes.
Tristes armas si nos son las palabras,
tristes, tristes.
Tristes nombres si no mueren de amores,
tristes, tristes.
(Miguel Hernández)
Dime tristeza si en tu montura
cabalga siempre la soledad,
si eres escarcha, si eres la bruma,
si llevas presa la libertad.
Tristeza escarcha, tristeza bruma,
tristeza nido de la yagruma,
letal suspiro de las alturas
salva el imperio de la locura.
Dime tristeza si tus pupilas
son el espejo de esta ciudad,
Si ya no escampas, si me adivinas,
si eres el precio de la verdad.
Tristeza escarcha, tristeza bruma,
tristeza nido de la yagruma.
Sal de mis labios, tristeza muda,
tristeza nido de la yagruma,
letal suspiro de las alturas
salva el imperio de la locura.
Dime tristeza si en tu montura
cabalga el sueño;
Dime tristeza si en tu montura
cabalga el sueño que se nos va.

Esta trovada que nació en la Habana
se sabe de memoria tu sonrisa,
me mira desde el Morro y me acaricia
atravesando mares y guitarras.

Esta trovada que nació en mi Habana
se me pintó en los mapas y las horas,
es una estrella más que se me antoja
y en medio de una lágrima se asoma.

Es como una emisaria tentadora
que le levanta el velo a la mañana,
esta trovada lleva en la mirada
la paz que me ha dejado tu alma.

Porque tu amor sea tal vez el poema que no escribiré nunca…
(Ada Elba Pérez)

El amor vino con su universo,
de manzanilla, ciruela y río,
fuiste escribiendo la vida toda,
la vida toda en el canto mío.
Tu amor me nace en cada palabra,
y aunque lo oculto del aire frío,
escapa dulce, llena los labios,
llena los labios como un suspiro.
Porque tu amor es el canto mío,
es el canto mío,
llenas la vida con tu universo
de manzanilla, ciruela y río,
porque tu amor es el canto mío.
Tengo el misterio dulce del monte,
tengo en tu nombre desconocido,
todo el amor que siempre viaja conmigo.
Tu amor me nace en cada palabra,
y aunque lo oculto del aire frío,
escapa dulce, llena los labios,
llena los labios como un suspiro.
Porque tu amor es el canto mío,
es el canto mío,
llenas la vida con tu universo
de manzanilla, ciruela y río,
porque tu amor es el canto mío.
Tengo el misterio dulce del monte,
tengo en tu nombre desconocido,
todo el amor que siempre viaja conmigo.
Un son para la mañana   (1988)
 
Yo te traigo el verso
más nuevo del alba
para que comiences
la nueva mañana.
Se escapó de un beso
o de una tonada,
prefirió el camino abierto del alma,
prefirió el camino abierto del alma.
Por este momento
valga la palabra,
imperio de amores
valga la esperanza,
si te traigo el verso más nuevo del alba,
es porque despierto presa de tu mirada,
es porque despierto presa de tu mirada.
Amanecer testigo de tu risa,
cómplice de la noche y la caricia
que me atrapó en los muros del amor.
Por este momento
valga la palabra,
imperio de amores
valga la esperanza,
si te traigo el verso más nuevo del alba,
es porque despierto presa de tu mirada,
es porque despierto presa de tu mirada.

Yo te traigo el verso
más nuevo del alba
para que comiences
la nueva mañana.

Se escapó de un beso
o de una tonada,
prefirió el camino abierto del alma,
prefirió el camino abierto del alma.

Por este momento
valga la palabra,
imperio de amores
valga la esperanza,

si te traigo el verso más nuevo del alba,
es porque despierto presa de tu mirada,
es porque despierto presa de tu mirada.

Amanecer testigo de tu risa,
cómplice de la noche y la caricia
que me atrapó en los muros del amor.

Por este momento
valga la palabra,
imperio de amores
valga la esperanza,

si te traigo el verso más nuevo del alba,
es porque despierto presa de tu mirada,
es porque despierto presa de tu mirada.