Ilumíname

Ilumíname
Música (Fragmentos de canciones)


Descripción

En el 2002 graba el CD Ilumíname, una propuesta en la que predomina la presencia de la canción trovadoresca, esta vez con mayores libertades dada la inquietud renovadora de Liuba. Aparecen como novedad en su discografía pasajes sintetizados, nuevos aires en las percusiones y el saxofón entrelazado a su canción. Colaboran músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional, la multi-instrumentista Lucia Huergo, el pianista Ernán López Nussa y la flautista Niurka González. Este trabajo contó además con la participación del dúo Buena fe, el trovador William Vivanco y las voces del grupo Síntesis entre otros.

Letras


1. Ilumíname

2. Dueños de mi fe

3. Algo

4. Para siempre

5. Alex

6. Naturaleza

7. Canción breve

8. El aguacero

9. Los sueños

10. Corazón silvestre

11. La brújula del destino

12. Memoria y testamento

13. La voz

Ilumíname   Liuba María Hevia  

Mira que me pierdo en la ciudad,
mira que estos pasos al vacío
saben que perdí la dirección,
abre una rendija nada más,
sálvame el instinto de crecer, ilumíname.

Ilumíname con tu cara bella,
riega en el camino polvo de estrella,
llévate después mi voz y mi piel, pero hoy...

Ilumina el mundo con tu mirada,
riega con tu lumbre la madrugada,
llévate después mi voz y mi piel, pero hoy
ilumíname, pero ilumíname.

Mira que está aquí la soledad,
mira que me acechan sus ladridos,
mira, ya se duerme la ciudad,
abre una rendija nada más,
sálvame el instinto de crecer, ilumíname.

Ilumíname con tu cara bella,
riega en el camino polvo de estrella,
llévate después mi voz y mi piel, pero hoy...

Ilumina el mundo con tu mirada
riega con tu lumbre la madrugada,
llévate después mi voz y mi piel, pero hoy
ilumíname, pero ilumíname.

Dueños de mi fe   Liuba María Hevia  

En un retrato en la pared
cuelga la risa de mi amor
mientras empieza a amanecer.

No pongo flores a sus pies
no me permito profanar
sus ojos dueños de mi fe.

Entre sus ojos y el aroma del café
bosteza el día, le pongo alas,
vuelvo a nacer.

Mi alma loca y mi alma cuerda
se reconcilian y le cuentan
sobre el país o esta canción
y voy al mundo con mi amor.

En un retrato en la pared
cuelga la risa de mi amor,
la calle toda está a mis pies.

Ciudad, amante desnudez
tus manos saben desatar
los nudos de mi timidez.

La gente roza y ratifico que la fe
es un tropiezo, un niño a salvo
o esta mujer.

Que está cantando a la vida,
que se desnuda ante su herida,
que lleva luces escondidas,
que está apostando por la fe.

Todos llevamos algún dios,
dentro del alma
o en la pared.

Algo   Liuba María Hevia  

La guitarra retoza y se desayuna
la canción que en la noche tejió la luna,
me susurra ternura su aliento tibio,
me encadena su risa frente al delirio.

Algo, algo de ti me está cavando dentro,
me está envolviendo, me está envolviendo algo,
algo de ti me está arrimando al cielo,
me está arrimando al cielo.

Se estremece la puerta si te aproximas,
se aceleran los pasos que te adivinan,
evocas el desorden que se avecina
y olvido el hambre eterna de la cocina.

Porque algo, algo de ti me está cavando dentro,
me está envolviendo, me está envolviendo algo,
algo de ti me está arrimando al cielo,
me está arrimando al cielo.

Te has implicado aquí en mi pecho
y has espantado los fantasmas
con tu reino de luz.

Algo me está arrimando al cielo...

Para siempre   Liuba María Hevia

Yo puse un beso para siempre
en su boca que es
ese país donde alimento
la furia de esta sed.

Dejé a mi espalda
todo un mundo detenido,
yo puse un beso
que me ampara en el camino.

En los mares de su boca
para siempre anclé,
conmovida por las olas
de su desnudez.

Yo puse un beso para siempre
en su boca que es
el mar secreto de las ostras
donde me perderé.

Dejé a mi espalda
todo un mundo detenido,
yo puse un beso
para siempre en el camino.

En los mares de su boca
para siempre anclé,
conmovida por las olas
de su desnudez.

En los mares de su boca
sé que moriré,
perseguida por las olas
de su desnudez.

Yo puse un beso para siempre,
para siempre.

Alex   José 'Pepe' Ordás

Tengo un amigo pequeño
que viene en las tardes hasta mi jardín
para que yo sepa el cuento
del último sueño que tuvo al dormir.

Y es poco el tiempo que tengo
para hacerme dueño de un sueño infantil,
pero mi amigo pequeño quiere sonreír.

Para mi amigo pequeño
resulta importante venir hasta aquí
porque tal vez en su casa se aburre,
le pasa lo mismo que a mí.

Por eso si el tiempo pasa
me voy a su casa si él no viene a mí
porque mi amigo pequeño se siente feliz.

Tengo un amigo pequeño
que viene en las tardes hasta mi jardín
para contarme la última mala palabra
que ha oído decir.

Yo me contengo la risa,
regaño su prisa voraz de saber
pero mi amigo pequeño quiere conocer.

Cuando mi amigo pequeño
cabalga en mis hombros me siento corcel
hasta que el grito materno anuncia que llega
la hora de comer.

Mi amigo se pone triste,
se acabó su juego, lo siento por él y por mí,
tengo un amigo pequeño que cuando me voy
se pone a llorar.

Naturaleza   Liuba María Hevia  

Si pudiera ser
esa ola prisionera de la espuma,
salpicar de sal tu humedad, tu pensamiento, tu ternura.

Pobre de mí
que no soy el mar que buscas tantas veces,
quién pudiera ser
la naturaleza que te moja y te estremece.

Si pudiera ser
esa música que alienta tu osadía,
pájaro cantor que susurre la nostalgia de estos días.

Pobre de mí
que no soy la melodía de las aves,
quién pudiera ser
la naturaleza que te arrulla y que te invade.

Si pudiera ser
luna llena para el cielo de tu risa,
si pudiera el sol para iluminarte el peso de la prisa.

Pobre de mí
que no soy ni sol ni luna en tu universo,
quién pudiera ser
la naturaleza que te aguarda en cada verso.

Pobre de mí
que no soy ni luz, ni mar, ni melodía
quién pudiera ser la naturaleza toda tuya en este día.

Canción breve   Liuba María Hevia

Cuando llegaste tú el cielo se asustó,
de tanta claridad
amaneció la vida de mi mano.

Cuando llegaste tú todo se estremeció
que estallido de paz,
que sereno candor me esperaba.

Confieso que temo a la muerte
desde que el mundo eres tú,
un cisne se posa en mi vientre,
todo se acaba sin tu luz.

Y hasta mi sombra leve
teme que sea tan breve
como esta canción.

El aguacero   Liuba María Hevia

Vamos a buscar la nube
que traiga un buen aguacero
que la lluvia es buena para mojar,
para mojar los anhelos.

Cuando el día se te ponga oscuro,
cuando la fe este de viaje
vuela con la infancia que te escondes
no te hace falta equipaje.

Vamos a buscar la nube...

Si la soledad está de turno,
si nadie toca a tu puerta
deja que esta lluvia te visite
y te convide a su fiesta.

Vamos a buscar la nube...

Si pasaron los mejores tiempos
y ni un amigo ha venido
brinda con tu sombra por aquellos
que nunca te han merecido.

Vamos a buscar la nube...

Llénate de sueños los bolsillos
sin deudas y sin rencores
bébete la sed de mi estribillo
ven a mojar los temores.

Vamos a buscar la nube
que traiga un buen aguacero
que la lluvia es buena para mojar
para mojar los anhelos.

Los sueños   Liuba María Hevia

Hay sueños para los cuerdos,
hay sueños para los locos,
hay sueños para las piedras,
hay sueños para los muertos,
hay sueños para la tierra.

Yo sé los sueños que quedan,
los sueños que todavía
andan vibrando en nosotros,
regando con alboroto
su misteriosa armonía.

Yo sé los sueños descalzos,
desnudos, dueños del día,
fraternos, vírgenes, mansos,
reveladores del cántaro
de la poesía.

Hay sueños que se nos duermen,
hay sueños que llegan tarde
pero encuentran su estación.
Los sueños son ese instante,
la luz que ve el caminante
debajo del corazón.

Yo sé los sueños que mueren,
eternos pájaros rotos,
son esos que nos padecen,
son esos los que adolecen
de no vivir en nosotros.

Yo sé los sueños que muerden
donde la carne no sabe,
herida oscura que azota,
coartada de la derrota,
dolor quemando sus naves.

Hay sueños que se nos duermen,
hay sueños que llegan tarde
pero encuentran su estación.
Los sueños son ese instante,
la luz que ve el caminante
debajo del corazón.

Y esperan en una canción.

Corazón silvestre   Liuba María Hevia

Cómo decirle a la guitarra
que no te alcanzo,
que no vendrás para impedir esta canción
con otro abrazo.

Cómo rondar la poesía y la ciudad
sin que me aceche
la bella imagen retadora de esa paz
donde me pierdes.

Amor destello, amor pradera,
amor virtud que crece,
dulce susurro que me envuelve en su estación,
cándido amor,
corazón silvestre.

Todo te señala cuando vuela lejos
mi mala costumbre de sentir que cabes
en la voz de un ángel y en las multitudes.

Todo te señala cuando el egoísmo,
cuando las virtudes de tu amor me salvan
y le ponen luz al corazón.

La brújula del destino   Liuba María Hevia

No importa que este camino
se nos pierda en el comienzo
si empieza a pintar su lienzo
la brújula del destino.

Valga el dolor que persigo
valga el sabor de sus balas,
noviembre traerá tus alas
alertas bajo el abrigo.

Ay guitarra vuelo de su sombra,
ay guitarra, víbrame la aurora,
vibra temprana,
porque la vida que a veces canta
se me enmudece si se demora.

No importa que tanto anhelo
nos pierda en un laberinto,
el amor tiene el instinto
de asirse a la voz del cielo.

La música del camino
coronará tu llegada
salvará esta madrugada
la brújula del destino.

Ay guitarra vuelo de su sombra,
ay guitarra, víbrame la aurora,
vibra temprana,
porque la vida que a veces canta
se me enmudece si se demora.

Memoria y testamento   Liuba María Hevia  

Te brindo ese poema que no sé escribir,
te brindo el árbol viejo que me regaló
las alas que aprendí, el grillo, la cometa
y los nidos de las tejas.

Te brindo la avenida, el muro del jardín
cuando pasaba el "Caballero de París",
la terca cicatriz que me dejó la acera
y mis miedos y la guerra.

Y la pedrada que dio con mi frente y un regaño,
el escondite fiel,
la cueva azul de los enanos.

Te brindo la guitarra que me despertó
para escalar las notas del amanecer,
un preso corazón detrás de su madera,
y las flores y la escuela.

La radio que animaba la conversación,
un Silvio enamorando y un Serrat,
mi madre en el portal, la sombra, la escalera,
las rendijas y las puertas.

El patio en que abracé la libertad del aguacero,
el sueño de encontrar
a la cigüeña en un sombrero.

Te brindo el privilegio de vivir,
a pesar de este mundo y del poder,
con la necesidad de enamorar la tierra
con los trinos de mi viejo cascabel.

La voz   Liuba María Hevia

La voz es un río
que nos corre dentro
y tiene la esencia
de los sentimientos.

La voz es el agua
que arrastra los tiempos
y en cada garganta
se une con el viento.

La voz es como un río
que nace desde el pecho,
que nos recorre el alma,
que nos recorre el alma
y sabe los secretos.

Es un guardián desnudo,
es el latido urgente
que abraza la memoria,
que abraza la memoria
derribando la muerte.

La voz es un río
que nos corre dentro,
es madera y barro,
pasto de lo eterno.

La voz es el agua
turbia o transparente,
cauce de los hombres,
lluvia permanente.

La voz es como un río
que nace desde el pecho,
que nos recorre el alma,
que nos recorre el alma
y sabe los secretos.

Es un guardián desnudo,
es el latido urgente
que abraza la memoria,
que abraza la memoria
derribando la muerte.

La voz es un río
que nos corre dentro
y tiene la esencia
de los sentimientos.

Inicio  |  
Infantiles  |  
Discografía  |  
Biografía  |  
Noticias  |  
Galería  |  
Contacto  |  



Copyright © Liuba María Hevia