Del Verso a la Mar

Del Verso a la Mar
Música (Fragmentos de canciones)


Descripción

En noviembre de 1998 graba el CD Del verso a la mar, donde a su formato habitual incorpora otros instrumentos (orquesta de cuerdas, guitarras eléctricas, diversas percusiones) que enriquecen su renovadora propuesta. Este CD contó como invitados con Silvio Rodríguez, Chucho Valdés y el guitarrista mallorquín Joan Bibiloni. También contó con los arreglos de Beatriz Corona, Guajiro Miranda, Rey Rodríguez y Liuba. Participan además algunos de los más prestigiosos músicos de la Orquesta Sinfónica de Cuba.

Letras


1. Acércate

2. Como un duende

3. Del verso a la mar

4. Tonada soy

5. Ausencia

6. Ofrenda

7. Ángel y habanera

8. Morir de amor

9. Agosto bajo la piel

10. María flor de limón

11. Tan lejos

12. La Habana en febrero

Acércate   Liuba María Hevia

Ven, acércate a mi guitarra
que la ciudad nos acuna
con luz de palma y espuma.

Ven, recorre el sol y la gente,
prueba la miel de la luna,
acércate a mi ternura.

Acércate, acércate, acércate.

Ven, asómate a cada hora,
defiende el beso que falta,
toma este abrazo y su aroma.

Ven, roba el color de la suerte
y acércate a mi garganta
que mi canción puede verte.

Acércate, acércate, acércate.

Ven, acércate a mi guitarra
que la ciudad nos acuna
con luz de palma y espuma.

Acércate, acércate, acércate.

Como un duende   Liuba María Hevia  

Porque atravesó la noche tu mirada
porque aceleró mi verso su coartada.

Porque tropezó la risa con tu cara
porque distinguí la estrella más lejana.

Porque el día es como un duende
que se prende en tu mirada
porque me perdí en tu orilla
y me bebí la madrugada.

Porque organizó la luna tu llegada
porque aceleró mi verso su coartada.

Porque combinó la rosa con la almohada
porque distinguí la estrella más lejana.

Porque el día es como un duende
que se prende en tu mirada
porque me perdí en tu orilla
y me bebí la madrugada.

Porque tu has dejado en esta guitarra

tu olor a luna llena.

Porque has traído la primavera

Porque el universo que nos abraza
no tiene idioma, no tiene raza.

Porque has traído la primavera

Porque atravesaste con tu mirada
el techo azul de la madrugada.

Porque has traído la primavera

Porque se renueva el agua del río
porque tu amor es el canto mío.

Porque has traído la primavera

Porque el día es como un duende
que se prende en tu mirada
porque me perdí en tu orilla
y me bebí ...

Porque me perdí en tu orilla
y me bebí la madrugada.

Del verso a la mar   Liuba María Hevia

Se fugó la luz
dónde anidar tu desconsuelo,
se fugó el amor,
cómo decirte ya no muero.

Y hoy me puedes ver surgir
del verso a la mar
y vuelvo a la fe
con la libertad
de ver que sales al fin
y vuelvo a creer
y vuelvo a nacer de la ingenuidad.

Y es que fue más grande
que todo mi amor
aquel invierno
que azotaste a fuerza
de esa oscuridad
que llevas dentro.

Y es que fue mayor
la humanidad que tu falsía
y es que pudo más
esta raíz que me reafirma.

Y es que fue más grande
que todo mi amor
aquel invierno
que azotaste a fuerza
de esa oscuridad
que llevas dentro.

Y hoy me puedes ver surgir
del verso a la mar
y vuelvo a la fe
con la libertad
de reafirmar mi raíz
y vuelvo a creer
y vuelvo a nacer de la ingenuidad
de un beso.

Tonada soy   Liuba María Hevia

Me despertó la vida una llamada
que me enseñó a buscarme desde adentro
y fue su voz sencilla la más clara
que se me antoja en el firmamento.

Yo que creí que el corazón estaba
apagándome el mundo de los ecos
hoy descubrí el sabor de esta tonada
que me seduce con su aguacero.

Es que tu eres la lluvia,
fidelidad, impureza y savia
y traes la mirada
que me trastoca la prisa.

Contigo voy, contigo voy,
tonada soy, contigo voy, contigo...

Es que sabes librarme
de los vestigios de la vergüenza
y amanezco en tu sombra
con la más pura naturaleza.

Contigo voy, contigo voy,
tonada soy, contigo voy, contigo...

Es que tienen tus manos
el duende tibio de la experiencia
y navego en sus mares
anclando vida hasta la inconsciencia.

Contigo voy, contigo voy,
tonada soy, contigo voy, contigo voy.

Me despertó la vida una mirada
que me enseñó a encontrarme desde adentro
hoy descubrí el sabor de esta tonada
dulce y traviesa del aguacero.

Es que tienen tus manos
el duende tibio de la experiencia
y navego en sus mares
anclando vida hasta la inconsciencia.

Contigo voy, contigo voy,
tonada soy, contigo voy, contigo...

Contigo voy
contigo, contigo
voy.

Ausencia   Liuba María Hevia  

Hay ausencias que son como el olvido,
que empolvan madrugadas y semillas,
que se fueron perdidas a esos mares
donde nunca podrán hallar la orilla.

Hay ausencias que rozan con el alma,
mariposas celosas del espacio,
austeras prisioneras de las flores,
que te ponen su miel para los labios.

Ausencia, remoto fantasma
que violas las puertas, que cantas,
que gritas al cielo esa voz
que has llevado contigo,
que escribes tú la canción que falta,
que siempre nos recuerdas la distancia.

Hay ausencias gaviotas que te salvan
que desdeñan fronteras y estaciones,
que rondan las paredes, las palabras
dibujando la fe con sus creyones.

Hay ausencias que te hablan de un mañana,
que se tornan de todos los colores,
que te ponen el mundo en la ventana
y de esperanza llenan los balcones.

Ausencia, remoto fantasma
que violas las puertas, que cantas,
que gritas al cielo esa voz
que has llevado contigo,
que escribes tú la canción que falta
que siempre nos recuerdas la distancia.

Ofrenda   Liuba María Hevia

Vengo a regalar el canto
que me ha pedido este tiempo,
vengo salvando distancias,
vengo a compartir inviernos.

Soy del amor y tengo
despierta en el pecho
un ave que no se cansa,
un ave que se agiganta
cuando comparte su vuelo.

Me paro frente a este tiempo
y me amanece este canto,
perdónenme si le falto
a la rima o al acento,
a la rima o al acento.

Hablemos con la música esta vez,
que la guitarra entone
su música y demore
hasta el amanecer.

Soy del amor y tengo
despierta en el pecho
un ave que no se cansa,
un ave que se agiganta
cuando comparte su vuelo.

Me paro frente a este tiempo
y me amanece este canto,
perdónenme si le falto
a la rima o al acento,
a la rima o al acento.

Ángel y habanera   Liuba María Hevia  

Vuela desde el Caribe
un verso ángel colibrí,
una corriente incontenible.

Vuela hasta una ceiba,
posa en mi techo ese mirar
y se abalanza hasta llenarme el pecho.

Vuela desde el Caribe
un verso ángel colibrí,
una corriente incontenible.

Su beso vuela con la tarde
y su intensa luz me quema,
el recuerdo es esa sombra que arde,
mas vibra en el candor de esta habanera.

El mapa se esfumó y la tarde
ha venido a compartir mi espera,
la guitarra vuela como el ángel
que vibra en el candor de esta habanera.

Morir de amor   Ismael y Noelis Barreto

Si piensas que muero por ti
que me libren del tormento,
casa vacía se muere
sin llave y sin juramento.

Es como lluvia que llega,
es como viento que va,
es manantial infinito
que nunca nos saciará.

Ay, te digo que, sueño , locura,
oh dolor, morir de amor
que sabrosura,
rezos, bravuras,
oh dolor, el desamor
dulce amargura.

Me comen las esperanzas
de tenerte en cada beso,
casa vacía se muere
sin llave y sin juramento.

En este canto que ahogo
vayan mis manos sedientas
a beber en tu cintura
con aguas de sol incierta
Ay, te digo que, sueño, locura,
oh dolor, morir de amor
que sabrosura,
rezos, bravuras,
oh dolor, el desamor
dulce amargura.

Agosto bajo la piel   Liuba María Hevia

Todo está igual que cuando agosto
nos recibía en su portal,
sólo que el día y la memoria
te han detenido en el umbral.

Cada mirada es
la búsqueda fatal del alba,
es esa calle del alma
donde transita la soledad,
donde te espero.

Cada mirada es
la absurda oscuridad del mundo
es ese instante fecundo
que lleva agosto bajo la piel
donde me pierdo.

La multitud es el encuentro
con la más tierna soledad,
el techo igual, el cielo nuestro
igual de luna y de silencio.

Cada mirada es
la búsqueda fatal del alba,
es esa calle del alma
donde transita la soledad,
donde te espero.

Cada mirada es
la absurda oscuridad del mundo
es ese instante fecundo
que lleva agosto bajo la piel
donde me pierdo.

María flor de limón   Jesús Rosas Marcano

La vida será emoción
y será amor que palpita
si uno tiene una espinita
metida en el corazón.

María Flor de Limón,
préstame tu medicina
para sacarme la espina
que llevo en el corazón.

Vivo mal y vivo bien
con esta espinita de oro
que si me la dejas lloro
y si me la sacas también,
ay qué broma, qué barilla
con esta espina doctor
que si no me da dolor
es porque me hace cosquilla.

María Flor de Limón,
préstame tu medicina
para sacarme la espina
que llevo en el corazón.

Esta espina es como un broche
que aprisiona mi alegría,
que me hace dormir de día
y me despierta de noche,
esta espina es una nota,
me cose el cuerpo y el alma,
si me deja el cuerpo en calma
el alma me la alborota.

María Flor de Limón,
préstame tu medicina
para sacarme la espina
que llevo en el corazón.

Me acostumbraré a vivir
con esta espinita yo,
no sé como se metió
ni como podrá salir,
la vida será emoción
y será amor que palpita
si uno tiene una espinita
metida en el corazón.

María Flor de Limón,
préstame tu medicina
para sacarme la espina
que llevo en el corazón.

Tan lejos   Liuba María Hevia  

Estarás tan lejos de esta calle
que nos conoce, que ya se sabe
tu sombra y mi canción.

Volarás a un tiempo que se impone
dejando trampas en los rincones,
dejándome tu olor.

Vendrá la urgencia de saber andar
sin esa otra mitad que se nos muere
y alguna que otra carta llegará
ratificando un tiempo que no vuelve.

Y todas mis canciones envejeciendo
serán el viento que te dibujará
y veremos la historia
tras la ventana de la memoria
toda una eternidad.

Has nacido en medio del naufragio
y aquí has crecido para encontrarte,
para anclarte en mi voz.

Los que no se arriesguen al delirio
de los amores, pobres mortales,
jamás se encontrarán.

Vendrán las deudas con la libertad
vendrá a modificarnos la cordura
con la certeza de saber andar
llevando a cada espacio la ternura.

Y todas mis canciones envejeciendo
serán el viento que te acompañará
y veremos la historia
tras la ventana de la memoria
toda una eternidad.

La Habana en febrero   Liuba María Hevia  

Se encontraron dos miradas
bajo el sol de la mañana
y descubrieron un camino
mágico, desconocido.

Primavera indetenible,
inocencia indescriptible,
tiempo que el amor alcanza
con la cadencia de su lanza.

Compartieron el velero
que les regaló febrero
para un mar desconocido,
fueron el rubor y el miedo
compartiendo el aguacero del amor
que había venido.

Y estrenó La Habana otro vestido
para recibir en el camino
dos que se amaban en su lecho,
le brotaron luces de su pelo
cuando los amantes recorrieron
bajo un farol el universo.

-Háblame de un sol desconocido.
-Te regalo el tiempo que he vivido.
- Quédate amor aquí en mi pecho.

Recorrieron cuatro inviernos
compartieron tantos sueños
que se abrazaron a la vida
sin suponer la despedida.

Primavera indetenible,
inconsciencia indescriptible,
tiempo que el amor alcanza
con la certeza de su lanza.

No esperaban la coartada
del adiós que se acercaba
a la puerta de su imperio,
se ha perdido de febrero
un corazón sin despedirse del amor
y su aguacero.

Y azotó a La Habana esa tristeza
que tiñó de gris toda su estela,
al litoral llegó el invierno,
se apagaron luces y campanas
derribó la muerte otra ventana
llora un farol al universo.

-Háblame de un sol desconocido.
-Te regalo el tiempo que he vivido,
-Quédate amor aquí en mi pecho.

Inicio  |  
Infantiles  |  
Discografía  |  
Biografía  |  
Noticias  |  
Galería  |  
Contacto  |  



Copyright © Liuba María Hevia